Orar por las autoridades no es opcional, es un mandato bíblico que desafía nuestro corazón, especialmente cuando no compartimos su postura política. Pablo instruyó a Timoteo a interceder por quienes gobiernan para que podamos vivir en paz, con devoción y dignidad. Estas dos palabras —devoción y dignidad— nos revelan el propósito profundo de esta oración: que Dios transforme vidas y que recordemos que solo Cristo es nuestro verdadero Salvador. ¿Cómo hacerlo en la práctica? Te invito a leer este artículo
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