¿Cómo orar por las autoridades aunque no coincidamos políticamente?

por | 15 Nov | 2025

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“En primer lugar, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos. Ora de ese modo por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos tener una vida pacífica y tranquila, caracterizada por la devoción a Dios y la dignidad. Esto es bueno y le agrada a Dios nuestro Salvador, quien quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad. Pues, hay un Dios y un Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús. Él dio su vida para comprarles la libertad a todos. Este es el mensaje que Dios le dio al mundo justo en el momento preciso.”
1 Timoteo 2:1-6 (NTV)


En este pasaje el apóstol Pablo le escribe a su discípulo en la fe, Timoteo, animándolo a orar por las autoridades con estos énfasis:

  • Que Dios les ayude.
  • Interceder por su favor.
  • Dar gracias por ellos.

El propósito de esa oración es que podamos tener una vida pacífica y tranquila, caracterizada por la devoción a Dios y la dignidad.


¿Qué significan devoción y dignidad?

Hay dos palabras muy interesantes en este pasaje que vale la pena profundizar. Ellas describen la expresión de la vida tranquila por la cual debemos orar y que, en la NTV, se traducen como devoción y dignidad. Comprender su significado nos ayuda a darle un contexto más completo al sentido de esta oración.

  • Devoción (eusebeia): Pablo nos invita a orar para que se exprese esta devoción en nuestros entornos. Es decir que se exprese respeto, reverencia, piedad.
  • Dignidad (semnotēti): Esta palabra en el NT, generalmente se refiere a las personas y a su estilo de vida, que debe suscitar el respeto de los demás, especialmente también fuera de la congregación. Es decir, la dignidad está conectada con la capacidad de expresar el testimonio del carácter cristiano también fuera de la comunidad de la iglesia.

El enfoque de estas oraciones tiene esta orientaciones:

  • Dios quiere que todos se salven.
  • Dios quiere que todos lleguen a conocer la verdad.

En medio de estas oraciones, donde podríamos llegar a pensar que las autoridades terrenales son nuestra salvación, debemos recordar esto:

  • Hay un Dios y un mediador que puede reconciliar la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús.
  • ¿Cómo lo hizo? Al dar su vida para comprar la libertad de todos. Este es el mensaje que Dios le dio al mundo justo en el momento preciso.

¿Cómo entonces oramos por las autoridades, aunque no estemos de acuerdo políticamente?

1. Comprender que no es opcional, es un mandato

Que oremos por una autoridad no significa que estamos cediendo en nuestra opinión política. Significa que estamos colocando nuestra ciudadanía del Reino de Dios por sobre nuestra ciudadanía terrenal. Como otras instrucciones por parte del Señor a veces no es fácil llevarlas a cabo, pero el nos anima a siempre en esas encrucijadas, esforzarnos por medio de la gracia. (2 Timoteo 2:1)
Jesús mismo nos desafió a amar a nuestros enemigos. (Lucas 6:27) En este proceso de orar por personas que están en la otra vereda política, los ídolos de nuestro corazón son desafiados, nuestro carácter pulido y nuestra paciencia probada. Todo esto son buenos catalizadores para que la luz del evangelio alumbre nuestro corazón.


2. Recordando que ellos también necesitan ser salvados y conocer la verdad de Cristo

El odio político puede llevarnos a despersonalizar a nuestros oponentes. Este pasaje nos desafía a repensar a todas las personas como necesitadas de salvación.
Por otro lado, nos recuerda que, aun cuando equivocadamente nosotros nos autopercibamos como justos y sin pecado, éramos objetos de la ira de Dios a causa de nuestros pecados. Cristo murió por nosotros aun cuando éramos enemigos de Él. (Romanos 5:8)
¿No deberíamos imitar ese ejemplo de Cristo también con nuestros “enemigos” políticos?


3. Enfocar nuestra oración en paz, tranquilidad, devoción y dignidad

En un país donde estas características abundan, es más viable expresar con libertad las verdades del evangelio en cada lugar. Dios no quiere naciones violentas, sino ciudades donde la paz gobierne.
Esta fue la oración a la que se les desafió a los exiliados de Israel en Babilonia:

“Procuren la paz y el bienestar de la ciudad donde los he enviado al exilio, y pidan al Señor por ella, porque del bienestar de la ciudad dependerá el bienestar de ustedes.”
Jeremías 29:7
Así entonces Dios vincula el bienestar colectivo con el individual. A todos nos conviene la paz y bienestar: desde las autoridades hasta el ciudadano más sencillo.


4. Recordando que en última instancia, la única autoridad que salva y rescata es Cristo

Puede existir una tendencia normal al ver el gran despliegue de las autoridades políticas a pensar que ellos son los que proveerán para nuestra salvación. Sin embargo, cuando observamos los relatos bíblicos y la historia universal, nos damos cuenta de que aun los imperios más poderosos, los reyes más grandiosos y las naciones militarmente más avanzadas fueron despojados de su gloria en algún momento. Basta con solo visitar algunas ruinas del Imperio Romano para dar testimonio de esto.
Es así que debemos mantener nuestra mirada puesta en el único Salvador. Ningún político, partido o ideología puede proveer la transformación que el corazón humano requiere. Solo la obra y el mensaje de Cristo.Es lo único que transforma en profundidad a los seres humanos.
Mantener esto en vista nos ayuda a mantener una perspectiva saludable en medio de los sistemas políticos que vivimos. Aunque nos parezcan eternos, esos presidentes, dictadores, reyes, emperadores tendrán que rendir cuentas delante del Rey de reyes.
Mantengamos nuestra mirada puesta en aquel que es el único que traerá la paz perfecta para nuestro mundo. De esa paz profetiza Miqueas, que será el cumplimiento del reinado del Mesías. Tengamos esto en mente mientras hacemos nuestras oraciones en medio de un mundo aún corrompido por el pecado:

“El Señor mediará entre los pueblos y resolverá conflictos entre naciones poderosas y lejanas. Ellos forjarán sus espadas para convertirlas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No peleará más nación contra nación, ni seguirán entrenándose para la guerra. Todos vivirán en paz y prosperidad; disfrutarán de sus propias vides e higueras porque no habrá nada que temer. ¡El Señor de los Ejércitos Celestiales ha hecho esta promesa!”
Miqueas 4:3-4 (NTV)


Conclusión

Orar por las autoridades, incluso por aquellas con las que no estamos de acuerdo, es un acto de obediencia y fe. Nos recuerda que nuestra esperanza no está en sistemas humanos, sino en Cristo, el único Mediador y Salvador. Mientras esperamos la paz perfecta que Él traerá, sigamos orando con esta perspectiva eterna.

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Escrito por alepooley

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