Pidiendo mal

Compartir en
0Shares

Perro-pidiendo-628x356No consiguen lo que quieren porque no se lo piden a Dios. 3Y cuando le piden a Dios no reciben nada porque la razón por la que piden es mala, para poder gastar en sus propios placeres.

(Santiago 4:2b-3 PDT)

Tengo un amigo gringo que vivió un tiempo en un país de Latinoamérica. Cuando estaba aprendiendo el idioma fue a una tienda de ropa porque necesitaba comprarse una nueva polera. En este país (como en muchos de nuestro continente) se les dice a las poleras “remeras”. Sin embargo mi amigo ni siquiera logró articular esa palabra. Le dijo al vendedor “quiero comprar una ramera” El vendedor lo miró con ojos desorbitados y le dijo: “de ESAS no tenemos aquí…”

La comunicación de lo que pedimos es importante y más importante aún es saber si el lugar o la persona a la cual se lo estamos pidiendo es la adecuada.

Santiago, en su carta, está diciendo que no conseguimos lo que queremos porque no se lo pedimos a Dios. Agrega además que cuando lo pedimos no recibimos porque lo que queremos recibir es solo para saciar nuestros placeres.

¿Te has puesto a pensar en él o los contenidos de tus oraciones? Tal vez estás pidiendo por cosas que Dios nunca te ha dicho que pidieras o esperando recibir cosas que en tu propio plan parecen buenas pero desde la perspectiva de Dios lo son.

Muchos se han frustrado en su relación con Dios porque no han recibido las respuestas a lo que querían. La pregunta aquí podría ser: Lo que pedías ¿buscaba honrar a Dios o a tus propios deseos?

En la cultura actual nos resulta difícil lidiar con la idea de que un deseo no sea suplido. Vivimos bajo una lluvia de ofertas que justamente quieren suplir todas nuestras necesidades (¡y aún llevarnos a crear nuevas necesidades que antes no teníamos!). Pero la perspectiva del seguidor de Cristo es someter sus deseos y planes a la voluntad perfecta de Dios.

Entonces ¿cómo orar de acuerdo a la voluntad de Dios? Una manera sencilla de hacerlo es practicar una oración que se sustente en las verdades bíblicas. Si estás orando basado en una promesa de Dios debes tener fe que Dios responderá esa oración.  Pues si ustedes, aun siendo malos, saben cómo darles cosas buenas a sus hijos, imagínense cuánto más dispuesto estará su Padre celestial a darles lo que le pidan.” (Mateo 7:11)

Ahora ¿qué sucede si no tengo claridad respecto a cual es la voluntad de Dios para esta situación particular en mi vida? Conversa con Dios. El conoce tu inseguridad. Habla con Él y cuéntale acerca de las razones por las cuales piensas que el debería responder tu oración. (La oración es esencialmente una conversación ¿o no?)  Pídele también que te traiga luz respecto a cual es su plan para ti en ese momento. Puede ser que no recibas específicamente lo que estás pidiendo, pero sin duda tu corazón será transformado por el solo hecho de crecer y cultivar una relación conversacional con tu Padre Celestial.

Por último recuerda que la oración también es una manera en la cual podemos practicar y crecer en nuestra rendición a la soberanía de Dios. Si Jesús mismo lo dijo en el huerto de Getsemaní  «Padre, líbrame de esta copa, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya». (Lc 22:42)   ¿Por qué nosotros no comenzamos a practicar este mismo ejemplo de humildad en la forma en que oramos y en lo que pedimos?

Como mi amigo tal vez no recibes porque estás pidiendo mal. (y claramente como fue en su caso, hay veces en que DEFINITIVAMENTE es mejor no recibir lo que estamos pidiendo… )

Compartir en
0Shares
Etiquetas:

Deja un comentario