Liderando como Jesús 3/ Un corazón bien enfocado

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Seamos sinceros. Cuando vemos que gente comienza a llegar al lado nuestro, que las reuniones ya no están tan vacías, que el número de asistentes crece, que ya casi no hay espacio en las sillas, probablemente la palabra que viene a nuestras mentes es ÉXITO.

Por eso cómo líderes podemos fácilmente ver a las multitudes y codiciarlas porque en nuestra cultura: Multitudes = ÉXITO.

Jesús, sin embargo, cuando vio a las multitudes se enfocó en algo completamente diferente:

 Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión, porque estaban confundidas y desamparadas, como ovejas sin pastor.

Mateo 9:36

Cuando Jesús ve las multitudes, mira algo muy distinto a lo que nosotros observamos. Su mirada como líder no estaba centrada en sí mismo o en el concepto de éxito que observamos en nuestra cultura. Jesús tenía un corazón enfocado en las prioridades correctas.

Creo que todos en algún momento de nuestras vidas hemos observado las consecuencias que sufren organizaciones, iglesias y ministerios que son (o han sido) dirigidas por líderes que no tienen un corazón adecuado: todo se trata de crear un buen nombre para ellos(as), el éxito se mide según sus percepciones y metas, las personas y las iglesias comienzan a girar en torno a ellos(as). Lamentablemente esto crea un caldo de cultivo para abusos de poder, nula rendición de cuentas, excesos y conflictos.

Cuando no tenemos un corazón enfocado en las prioridades correctas, el supuesto “éxito” me puede cegar de las verdaderas necesidades que están en frente mío. Sin embargo,  cuando el líder tiene un corazón bien enfocado todo cambia.

Algunas preguntas que te pueden ayudar a evaluar el “nivel de enfoque” de tu corazón en las prioridades correctas.

  1. ¿Cómo mido el “éxito”?

Si tu medida de éxito está basada sólo en los números, más en aspectos externos que internos, en la opinión de otros más que en la opinión de Dios, en tu nivel de felicidad o “confort” más que en la “calidad del fruto” que estás cosechando; pon atención, evalúa y reenfoca.

  1. ¿Qué es lo que me hace enojar?

¿Cuáles son las cosas que te producen enojo y por qué? No siempre el enojo es malo. De hecho, este sentimiento en cierta medida, nos ayuda a evaluar en que están centradas nuestras prioridades. Te puede enojar la injusticia, te puede enojar que las personas vivan en situación de pobreza, te puede enojar el mal en todas sus dimensiones. Esos son ejemplos de buenos indicadores del factor “enojo”. Pero también te puede enojar que tu nombre no aparezca destacado en un programa, que no utilicen ese GRAN título que posees cuando hablan de ti, o te puede enojar que a otros líderes le vaya mejor. Si tu factor de enojo es por este tipo de cosas: pon atención, evalúa y reenfoca.

  1. ¿Cómo estoy reaccionando a las críticas?

El cómo reaccionamos a las críticas dice mucho en términos del enfoque de nuestro corazón. Esto es fácil de escribir, pero no de practicar. Todos tendemos a defendernos cuando nos critican. Pero si logramos superar o controlar (o domesticar) la reacción defensiva, y podemos tomar la crítica con cierta objetividad, generalmente lograremos sacar buenos dividendos de ésta. No todas las críticas ayudan o aportan. Pero sí, algunas de ellas, nos pueden colaborar y aportar en el camino de maduración de nuestro carácter. Inclusive las críticas que son destructivas, nos pueden servir como herramientas para testear el nivel de enfoque de nuestro corazón. (Suena bonita esa última frase…más difícil será ponerla en práctica…)

  1. ¿Qué rol tienen “los otros” en mi liderazgo?

Si sólo veo a las multitudes o a los otros como instrumentos para lograr mis metas estoy errando el camino. Jesús nos modeló un liderazgo que veía con compasión a las personas. El nunca usó a las personas o las menospreció. Sin darnos cuenta podemos caer en la tendencia de que los otros sean sólo piezas de ajedrez que sirvan para nuestros propósitos y objetivos.

Jesús las vio como ovejas sin pastor; y una forma de recuperar la compasión por las otras personas, es recordar que también nosotros fuimos en algún momento esas ovejas sin pastor.

Para pensar y comentar:

  1. ¿Con cuáles de estas preguntas batallas más en tu liderazgo?
  2. ¿Cómo dirías que está tu corazón en este momento en tu rol como líder?
  3. ¿Qué otros aspectos observas en este tema, en el modelo de liderazgo de Jesús?

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