Examinando nuestro corazón

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Ayuno de Daniel, semana 1

Durante los próximos días estaré publicando en relación al ayuno de Daniel que estamos practicando como iglesia en estas tres semanas. Si bien los temas estarán orientados a los énfasis semanales de este ayuno, creo que las lecturas pueden ser de provecho para quien esté interesado.

Tal vez te ha pasado alguna vez. Sales de tu casa y sucede lo impensable: se te quedó el celular. Ya es muy tarde para regresar y te resignas a vivir un día sin él. Es así que te das cuenta que no sabes como llegar al lugar donde debías porque tenias la dirección guardada en el mapa del teléfono. No tienes como revisar el mail en el que estaba la numeración porque esta en tu celular. Más tarde recuerdas que debías contestar un mensaje de texto pendiente pero no lo puede s hacer. No recuerdas tampoco si tenías otros compromisos porque lo tienes todo en tu agenda del móvil. Y así sucesivamente…

No nos damos cuenta de las dependencias que tenemos hasta que nos falta el objeto o la persona en cuestión. Ese es uno de los efectos que el ayuno nos ayuda a percibir. ¿Cuánto estamos dependiendo de ciertas comidas para tranquilizar nuestra ansiedad?  Lo que comemos ¿Nos da un sentido de satisfacción o paz?. Basta con comenzar ayunar para empezar a extrañar la comida que antes ni siquiera nos dábamos cuenta que consumíamos.

Esto nos puede suceder con otras cosas también en nuestra vida. Pueden ser dependencias, que sin ser malas en sí mismas, capturan nuestra atención, fuerzas o deseos de maneras persistentes y a la larga, nos pueden esclavizar.

Lo que ocupa nuestra mente puede ser una muestra de esas dependencias. ¿Cuáles son aquellos pensamientos que te inquietan continuamente? ¿Estás dispuesto a hacer la siguiente oración que hizo el salmista a Dios?

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
    pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan.
Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda
    y guíame por el camino de la vida eterna.
Salmos 139:23-24

Te invito a que en estos días puedas presentar esta oración delante del Señor. El te conoce completamente y quizás es tiempo de escucharle más atentamente en relación a algunas cosas que deben cambiar en tu vida.

Ahora, tal vez te preguntes ¿cómo puedo escuchar a Dios en está área? Te dejo aquí un ejercicio que puedes hacer:

  • Lee el Salmo 139 completo.
  • Luego vuelve a leerlo pero después de cada versículo haz una oración corta. Por ejemplo con el versículo 1: «Oh Señor, has examinado mi corazón    y sabes todo acerca de mí.» Sí Dios, aunque hay veces que trato de ocultar los problemas que tengo en mi vida, no puedo ocultarme de ti. Gracias porque a pesar de mis errores tu sigues interesado en transformarme día a día.
  • Al terminar de orar todo el salmo, pregúntale a Dios si hay algún pensamiento o forma de pensar que debes cambiar y entregarle.
  • Ahora escucha por algunos minutos si el Espíritu Santo tiene algo que decirte.
  • ¿Cómo te puede responder el Espíritu Santo? Tal vez te recuerde una situación en tu mente, una persona con la cual tienes algún tema pendiente o un sentimiento que se presenta continuamente en tu corazón. Escríbelo en tu hoja. Luego ora en referencia a esto.
Sin temor deja que Dios examine tu corazón. El te ama y quiere lo mejor para tu vida.